SIN DESPEDIDA
Cuánto daría hermano por tener que darte un beso.
Qué daría el nano para no contárselo a nadie.
Cuánto daría yo por decir a boca llena que te fuiste limpio y pío
como los albores de las mañanas secas.
sin despedida, de madrugada y con muchas flores frescas.



