Ante el espejo
Ante el espejo
Como cada mañana me afeito las malas hierbas. Hoy veo marcas, estigmas, surcos, arrugas canosas que ayer no juzgaba. Un ojo de mi otro yo es todo pupila, media boca regurgita estrafalarios pactos. El flanco diestro ansia la conversión del siniestro, intenta seducirlo con destellos de coherencia. La realidad rehúye, la tenebrosidad pervive, la imagen clavada ante mí se niega a moverse. Sombría duda que me separa de lo que creía ser. Observo mi semblante, disparate extraño, revoltijo de pellejos. Abismal tormento.
¿Quién soy?



